Esta tercera convocatoria de Racons Públics está ubicada en Esplugues del Llobregat, un municipio perteneciente a la comarca del Baix Llobregat que limita con los de Barcelona, Cornellà del Llobregat, Sant Just Desvern, Sant Joan Despí y L’Hospitalet de Llobregat. Destaca por su singular casco antiguo, que concentra la mayor parte de los edificios de interés histórico de la ciudad y recuerda el pasado agrícola del pueblo que fue Esplugues. También se reconoce a Esplugues por su amplia red de parques y zonas verdes así como la montaña de Sant Pere Màrtir, mirador natural del municipio.

leer más»

 

Aquesta tercera convocatòria de Racons Públics està situada a Esplugues del Llobregat, un municipi pertanyent a la comarca del Baix Llobregat que limita amb els de la província de Barcelona, Cornellà de Llobregat, Sant Just Desvern, Sant Joan Despí i l’Hospitalet de Llobregat. Destaca pel seu singular casc antic, que concentra la major part dels edificis d’interès històric de la ciutat i recorda el passat agrícola del poble que va ser Esplugues. També es reconeix a Esplugues per la seva àmplia xarxa de parcs i zones verdes així com la muntanya de Sant Pere Màrtir, mirador natural del municipi.

legir més»

 

Galería / Galeria

Descarga las imágenes / descarrega les imatges

Ubicación / ubicació

El crecimiento urbano de Esplugues fue muy condicionado por su geografía y su posición estratégica. La presencia de la montaña, en la parte norte y una serie de torrentes han configurado un paisaje abrupto y segmentado en barrancos.

La posición estratégica de Esplugues y sus buenas comunicaciones con los pueblos circundantes fue otro de los condicionantes de su desarrollo. Esplugues ha contado desde tiempos antiguos con diversas vías de comunicación como el antiguo Camino Real, hoy denominado vía Augusta, que venía desde Barcelona y entraba en Esplugues por ca n’Oliveres y el Raval de Sant Mateu, así como el camino que venía desde Les Corts por Pedralbes y el coll de Finestrelles hasta llegar a Esplugues.

Durante la edad media Esplugues se articulaba en torno a dos núcleos de población: el Turó de la Sagrera, con la iglesia y masías importantes como Can Ramoneda, Can Cortada y Can Pi, y el Raval de Sant Mateu, situado por debajo del castillo de los Picalquers, una casa fuerte que pertenecía a la familia de los Picalquers y que ya no existe.

A final del siglo XVIII, Carlos III, rey de España, impulsó su gran proyecto de mejora de  las comunicaciones y de los transportes construyendo una red radial de carreteras que cubrían todo el territorio español y convergían sobre la capital del reino, Madrid. En 1763 dio la orden de construir la carretera de Madrid a Francia pasando por Barcelona  y La Jonquera, hoy N.II. Esta nueva vía (Carretera de Sants, Carretera de Les Corts, Carrer de Laureà Miró) cambió radicalmente la situación del municipio permitiendo el crecimiento del flujo de productos y de personas y constituyó un incentivo para el comercio, creando una comunicación mucho más directa con Barcelona y las poblaciones del delta y las márgenes del Llobregat. El trazado moderno, rectilíneo, perfecto de la carretera también tuvo repercusión en la propia morfología urbana de Esplugues. El sector del Raval de Sant Mateu quedó marginado y los nuevos asentamientos aparecieron en torno a la nueva vía.  El traslado del único hostal que había en Esplugues, situado inicialmente en el barrio del Raval, hacia la Plaza Santa Magdalena forma hoy en dia el edificio que alberga la casa consistorial.

El trazado de la Carretera de Madrid a Francia implicó la construcción del Pont del Barranc o Pont d’Esplugues (1763-1765) para salvar el torrente de Esplugues. Este puente siempre fue un punto de unión y un elemento de tránsito urbano importante que, con los años y los nuevos medios de locomoción, se vio ampliado y  transformado. Entre 1941 y 1944, durante el periodo franquista, se realizó su primera ampliación pasando de 10 metros al doble de ancho. La ultima transformación se realizó en el 2003-2004 con la aparición de 2 carriles centrales para el Tranvía y la construcción de la rotonda en el cruce con la avenida de Cornellà.

Con una visión más ambiciosa, los servicios técnicos municipales también han planteado la creación de un intercambiador modal en lo que hoy es el Pont d’Esplugues. Se trataría de construir un edificio destinado a convertirse en un gran punto de interrelación para los diferentes medios de transporte, los que actualmente existen en la superficie (Trambaix y autobús) y los que están previstos construir soterrados en el futuro (L3 de metro, Renfe Cercanías y Ferrocarrils de la Generalitat). Esta solución facilitaría, al mismo tiempo, el flujo de vehículos, peatones y bicicletas en la calle Laureà Miró, al poder ampliar la anchura de la calle en relación al actual Pont, y también daría continuidad a los dos sectores del parque dels Torrents, creando un espacio ciudadano de paseo que podría atravesar la calle Laureà Miró por debajo.

Esplugues, a diferencia de la mayor parte de municipios del Área Metropolitana, está surcado de infraestructuras de conectividad que pueden ser sus mejores aliados o sus peores enemigos. Puede convertirse en un extraordinario superconector o en una amalgama de espacios residuales. El diseño equilibrado de sus espacios públicos y la relación de sus tejidos con las grandes arterias de la movilidad metropolitana pueden decantar el futuro de la ciudad en una dirección o en otra.

Otra característica fundamental del paisaje de la ciudad es el peso de su vegetación. Los torrentes, la relación con la serralada de Collserola, sus parques y sus tejidos urbanos de baja densidad son valores que interesa conservar y potenciar.

En esta tercera convocatoria de Racons Públics ponemos la mirada sobre el centro de la ciudad. Enseguida surgen varias cuestiones:

En primer lugar, las bocas del puente, representadas en forma de dos grandes rotondas, elementos propios de la movilidad rodada que se sospechan sobreabundantes en posiciones como ésta, de gran centralidad urbana e intensidad peatonal. Entrando en el puente desde Barcelona, a la izquierda, nos saluda la medianera de la última casa de un brote suburbano interesante en el Carrer de La Riba. El parque del Torrent podría verse presidido por un remate más digno de esta edificación y de la propia calle.

A continuación, nos encontramos en la plaza mayor, plaza de Santa Magdalena, que aloja al Ayuntamiento y no es más que el ensanchamiento hacia el Norte de la vía ilustrada. Cuentan los expertos que el gesto de apartarse de la vía tuvo que ver con la necesidad de huertos en buena orientación, frente al hostal y las primeras casitas que jalonaban la carretera. Algo de ese carácter de huerto ha permanecido hasta la fecha: Bicibox, jardineras, mucho aparcamiento en superficie, balizas de genética variada, señaléctica abundante y de difícil conciliación, collage de pavimentos al gusto (asfaltos negros y coloreados, adoquines, baldosas, parterres, losas de piedra, etc), soportes publicitarios variados, teléfonos públicos (!), bancos, aparca-bicis, luminarias de varias clases, contenedores de basura, paradas de autobús, terrazas de bar cubiertas por grandes toldos, banderas que anuncian las programaciones culturales de la localidad, etcétera.

La edificación anda a la zaga: casas altas y bajas, anchas y estrechas, ocupadas y desocupadas, nuevas y viejas, usadas y tapiadas producen un paisaje desconcertante en el que unas enormes y feas medianeras desnudas acaban convirtiéndose en protagonistas. Las casas, alineadas al frente, se ofrecen dentadas al parque de atrás, con fachadas más domésticas, menos ordenadas si cabe.

Otro tema interesante es el carácter de los bajos del puente y la conectividad vertical de los sistemas verdes de la ciudad. Esas vaguadas pueden dar sentido al topónimo: Esplugues en catalán son cavidades, cuevas. La fuerte pendiente de sus márgenes se aprovechó en mayo de 1966 para trazar un bucle viario cuya misión era agilizar el tránsito rodado en su cruce con la carretera de Cornellà. Se trata de un rizo accesible justo entre el final del puente y la plaza de Santa Magdalena, que se incorpora a la Avenida de Cornellà a la altura del edificio Símbol, un conjunto de 3 torres de planta cuadrada de 17 alturas, proyectado en el año 1973.  Si la nueva carretera de Madrid a Barcelona constituyó en su tiempo una gran mejora en términos de accesibilidad y comunicación, años más adelante iba a representar nuevos problemas debido a la intensidad del tráfico que circulaba y que generaba problemas de seguridad en el cruce con la carretera de Cornellà. La apertura en 1969 de la autopista de Barcelona a Molins de Rei, así como la Ronda de Dalt, permitió descongestionar el centro de Esplugues.

Desde las obras del tranvía y de la rotonda a la entrada de Esplugues (2003-2004), el bucle ha perdido su función esencial de desvío. Ahora se trata de un camino alternativo que ha terminado convertido en aparcamiento de coches. Sirve también de acceso al parque del Torrent d’en Farré, una intervención de los años 1990 de la arquitecta Isabel Bennasar en una zona que era un torrente natural con  mucha vegetación autóctona y árboles frutales, donde habían quedado espacios marginados. El conjunto se ha mantenido como parque natural, reordenando caminos y zonas de descanso con el propósito de unificar barrios desconectados gracias a un diseño integrador.

Sin embargo, quedan pendientes el reordenamiento y la limpieza de los entornos del puente, la recuperación de la totalidad de sus bajos (ahora sólo puede pasarse bajo uno de los pórticos) y del terreno que baja hacia el sur, de momento inaccesibles por la vegetación muy crecida y la pendiente que recuerda el paso del torrente. El proyecto de urbanización de este sector (fase 4 del proyecto original de Benassar, de 1993), puede consultarse en la documentación adjunta y tomarse como punto de partida para interpretaciones o propuestas ajustadas al momento actual.

Está claro que el presupuesto orientativo que desde Racons proponemos para la mejora de una situación urbana sería ridículo para la dimensión de los problemas que hemos enunciado más arriba.

Así se plantea entonces la pregunta: ¿Dónde empezar? ¿De qué manera una operación de microcirugía urbana puede convertirse en la espoleta que anime futuras mejoras? ¿Qué ejercicio de acupuntura puede ser capaz de arrancar la sanación de un organismo complejo y delicado como el que nos ocupa aquí?

Dónde y cómo utilizar los migrados recursos de las arcas públicas para mejorar la calidad de vida, el paisaje y los espacios centrales de los vecinos de Esplugues. Esa es la cuestión que se plantea a los participantes de esta tercera convocatoria de la tercera edición de Racons Públics.

Bibliografía:

Tornant a mirar Esplugues des del 1900. Pasqual Juan i Lloret, Ajuntament d’Esplugues de Llobregat, 1990

Aproximació a la història d’Esplugues de Llobregat. Dolors Sanahuja Torres, Ajuntament d’Esplugues de Llobregat, 1984

Un passeig per Esplugues: Itinerari Historicoartístic. Roser Villardell Tarruella, Ajuntament d’Esplugues de Llobregat, 2001.

Powered by Hackadelic Sliding Notes 1.6.5

El creixement urbà d’Esplugues va estar molt condicionat per la seva geografia i la seva posició estratègica. La presència de la muntanya, a la part nord, i una sèrie de torrents han configurat un paisatge abrupte i segmentat en barrancs.

La posició estratègica d’Esplugues i les seves bones comunicacions amb els pobles circumdants va ser un altre dels condicionants del seu desenvolupament. Esplugues ha comptat des de temps antics amb diverses vies de comunicació com l’antic Camí Reial, avui denominat via Augusta, que venia des de Barcelona i entrava a Esplugues per Ca n’Oliveres i el Raval de Sant Mateu, així com el camí que venia des de les Corts per Pedralbes i el coll de Finestrelles fins arribar a Esplugues.

Durant l’Edat Mitjana Esplugues s’articulava al voltant de dos nuclis de població: el Turó de la Sagrera, amb l’església i masies importants com Can Ramoneda, Can Cortada i Can Pi, i el Raval de Sant Mateu, situat per sota del castell de els Picalquers, una casa forta que pertanyia a la família dels Picalquers i que ja no existeix.

A final del segle XVIII, Carles III, rei d’Espanya, va impulsar el seu gran projecte de millora de les comunicacions i dels transports construint una xarxa radial de carreteres que cobrien tot el territori espanyol i convergien sobre la capital del regne, Madrid. El 1763 va donar l’ordre de construir la carretera de Madrid a França passant per Barcelona i la Jonquera, la N.II avui. Aquesta nova via (Carretera de Sants, Carretera de les Corts, carrer de Laureà Miró) va canviar radicalment la situació del municipi permetent el creixement del flux de productes i de persones i va constituir un incentiu per al comerç, creant una comunicació molt més directa amb Barcelona i les poblacions del delta i els marges del Llobregat. El traçat modern, rectilini, perfecte, de la carretera també va tenir repercussió en la pròpia morfologia urbana d’Esplugues. El sector del Raval de Sant Mateu va quedar marginat i els nous assentaments van aparèixer al voltant de la nova via. El trasllat de l’únic hostal que hi havia a Esplugues, situat inicialment al barri del Raval, cap a la Plaça Santa Magdalena forma avui en dia l’edifici que alberga la casa consistorial.

El traçat de la carretera de Madrid a França va implicar la construcció del Pont del barranc o Pont d’Esplugues (1763-1765) per salvar el torrent d’Esplugues. Aquest pont sempre va ser un punt d’unió i un element de trànsit urbà important que, amb els anys i els nous mitjans de locomoció, es va veure ampliat i transformat. Entre 1941 i 1944, durant el període franquista, es va realitzar la seva primera ampliació passant de 10 metres, al doble d’amplada. L’última transformació es va realitzar el 2003-2004 amb l’aparició de 2 carrils centrals per al Tramvia i la construcció de la rotonda a la cruïlla amb l’avinguda de Cornellà.

Amb una visió més ambiciosa, els serveis tècnics municipals també han plantejat la creació d’un intercanviador modal al que avui és el Pont d’Esplugues. Es tractaria de construir un edifici destinat a convertir-se en un gran punt d’interrelació per als diferents mitjans de transport, els que actualment existeixen en la superfície (Trambaix i autobús) i els que estan previstos construir soterrats en el futur (L3 de metro, Renfe Rodalies i Ferrocarrils de la Generalitat). Aquesta solució facilitaria a la vegada el flux de vehicles, vianants i bicicletes al carrer Laureà Miró, en poder ampliar l’amplada del carrer en relació a l’actual Pont, i també donaria continuïtat als dos sectors del parc dels Torrents, creant un espai ciutadà de passeig que podria travessar el carrer Laureà Miró per sota.

Esplugues, a diferència de la major part de municipis de l’Àrea Metropolitana, està solcat d’infraestructures de connectivitat que poden ser els seus millors aliats o els seus pitjors enemics. Pot esdevenir un extraordinari superconnector o en una amalgama d’espais residuals. El disseny equilibrat dels seus espais públics i la relació dels seus teixits amb les grans artèries de la mobilitat metropolitana poden decantar el futur de la ciutat en una direcció o en una altra.

Una altra característica fonamental del paisatge de la ciutat és el pes de la seva vegetació. Els torrents, la relació amb la serralada de Collserola, els seus parcs i els seus teixits urbans de baixa densitat són valors que interessa conservar i potenciar.

En aquesta tercera convocatòria de Racons Públics posem la mirada sobre el centre de la ciutat. De seguida sorgeixen diverses qüestions:

En primer lloc, les boques del pont, representades en forma de dues grans rotondes, elements propis de la mobilitat rodada que se sospiten sobreabundants en posicions com aquesta, de gran centralitat urbana i intensitat de vianants. Entrant al pont des de Barcelona, a l’esquerra, ens saluda la mitgera de l’última casa d’un brot suburbà interessant, al carrer de la Riba. El parc del Torrent es podria veure presidit per un remat més digne d’aquesta edificació i del mateix carrer.

A continuació, ens trobem a la plaça major, la plaça de Santa Magdalena, que allotja l’Ajuntament i no és més que l’eixamplament cap al Nord de la via il·lustrada. Diuen els experts que el gest d’apartar-se de la via va tenir a veure amb la necessitat d’horts amb bona orientació, davant l’hostal i les primeres casetes que jalonaven la carretera. Una mica d’aquest caràcter d’hort ha restat fins ara: Bicibox, jardineres, molt aparcament en superfície, balises de genètica variada, senyalística abundant i de difícil conciliació, collage de paviments al gust (asfalts negres i acolorits, llambordes, rajoles, parterres, lloses de pedra, etc.), suports publicitaris variats, telèfons públics (!), bancs, aparca-bicicletes, lluminàries de diverses classes, contenidors d’escombraries, parades d’autobús, terrasses de bar cobertes per grans tendals, banderoles que anuncien les programacions culturals de la localitat, etc.

L’edificació va al darrere: cases altes i baixes, amples i estretes, ocupades i desocupades, noves i velles, usades i tapiades produeixen un paisatge desconcertant on unes enormes i lletges mitgeres nues acaben convertint-se en protagonistes. Les cases, alineades al capdavant, s’ofereixen dentades al parc de darrere, amb façanes més domèstiques, menys ordenades encara.

Un altre tema interessant és el caràcter dels baixos del pont i la connectivitat vertical dels sistemes verds de la ciutat. Aquests tàlvegs poden donar sentit al topònim: Esplugues en català són cavitats, coves. La forta pendent dels seus marges es va aprofitar el maig de 1966 per traçar un bucle viari que tenia com a missió agilitzar el trànsit rodat en el seu encreuament amb la carretera de Cornellà. Es tracta d’un ris accessible just entre el final del pont i la plaça de Santa Magdalena, que s’incorpora a l’Avinguda de Cornellà a l’altura de l’edifici Símbol, un conjunt de 3 torres de planta quadrada de 17 altures, projectat l’any 1973. Si la nova carretera de Madrid a Barcelona va constituir en el seu temps una gran millora en termes d’accessibilitat i comunicació, anys endavant havia de representar nous problemes a causa de la intensitat del trànsit que circulava i que generava problemes de seguretat a la cruïlla amb la carretera de Cornellà. L’obertura el 1969 de l’autopista de Barcelona a Molins de Rei, així com la Ronda de Dalt, va permetre descongestionar el centre d’Esplugues.

Des de les obres del tramvia i de la rotonda a l’entrada d’Esplugues (2003-2004), el bucle ha perdut la seva funció essencial de desviament. Ara es tracta d’un camí alternatiu que ha acabat convertit en aparcament de cotxes. Serveix també d’accés al parc del Torrent d’en Farré, una intervenció dels anys 1990 de l’arquitecta Isabel Bennasar, en una zona que era un torrent natural amb molta vegetació autòctona i arbres fruiters on havien quedat espais marginats. El conjunt s’ha mantingut com a parc natural, reordenant camins i zones de descans amb el propòsit d’unificar barris desconnectats gràcies a un disseny integrador.

No obstant això, queden pendents el reordenament i la neteja dels entorns del pont, la recuperació de la totalitat dels seus baixos (ara només pot passar sota un dels pòrtics) i del terreny que baixa cap al sud, de moment inaccessible per la vegetació molt crescuda i el pendent que recorda el pas del torrent. El projecte d’urbanització d’aquest sector (fase 4 del projecte original de Benassar, de 1993), es pot consultar en la documentació adjunta i prendre com a punt de partida per interpretacions o propostes ajustades al moment actual.

És clar que el pressupost orientatiu que des Racons proposem per a la millora d’una situació urbana seria ridícul per la dimensió dels problemes que hem enunciat més amunt. Així es planteja llavors la pregunta: On començar? De quina manera una operació de microcirurgia urbana pot convertir-se en l’espoleta que animi futures millores? Quin exercici d’acupuntura pot ser capaç d’arrencar el sanatiu d’un organisme complex i delicat com el que ens ocupa aquí?

On i com utilitzar els migrats recursos de les arques públiques per millorar la qualitat de vida, el paisatge i els espais centrals dels veïns d’Esplugues. Aquesta és la qüestió que es planteja als participants d’aquesta tercera convocatòria de la tercera edició de Racons Públics.

Bibliografia:

Tornant a mirar Esplugues de del 1900. Pasqual Juan i Lloret, Ajuntament d’Esplugues de Llobregat, 1990.

Aproximació a la història d’Esplugues de Llobregat. Dolors Sanahuja Torres, Ajuntament d’Esplugues de Llobregat, 1984

Un passeig per Esplugues: Itinerari historicoartístic. Roser Villardell Tarruella. Ajuntament d’Esplgues de Llobregat, 2001

Powered by Hackadelic Sliding Notes 1.6.5