Con esta última convocatoria de Racons Públics, tercera edición, nos detenemos en Sant Adrià del Besòs, municipio situado en la desembocadura del Besòs entre los de Barcelona, Santa Coloma de Gramenet y Badalona, con los que forma una continuidad urbana compacta. leer más»

 

Amb aquesta darrera convocatòria de Racons Públics tercera edició, ens aturem a Sant Adrià de Besòs, municipi situat a la desembocadura del Besòs entre Barcelona, Santa Coloma de Gramenet i Badalona, amb els que forma una continuïtat urbana compacta. llegir més»

Galería / Galeria

Descarga/Descarrega

 

Ubicación / Ubicació

Este emplazamiento central estuvo a punto de poner en peligro su autonomía en el pasado. En 1929, un decreto real hacía desaparecer el municipio repartiendo su territorio entre Barcelona y Badalona con el Besòs como línea divisoria. El decreto no llegó nunca a aplicarse y en 1958 la agregación fue finalmente anulada.

El río ha determinado desde siempre la vida del pueblo. La colonización tardía de su territorio se explica por la naturaleza húmeda del terreno de marismas y lagunas y por las frecuentes riadas del Besòs (las besosadas).

Su origen data del año 1012, en torno a la iglesia parroquial de Sant Adrià que se estableció en una pequeña elevación del territorio, protegida de las inundaciones. Las condiciones de vida de los adrianencs fueron muy duras durante los primeros tiempos de su existencia. Sin la protección que proporcionaban las murallas de Barcelona a sus habitantes, el pueblo estaba sometido a todo tipo de peligros en caso de guerra. Sant Adrià fue saqueado en varias ocasiones, por los musulmanes en 1114 y más tarde por los franceses en 1697. Esas invasiones junto con las frecuentes riadas del Besòs provocaron la despoblación de sus territorios.

Los cambios más significativos llegaron en el siglo XVIII. La fertilidad del terreno, la abundancia del agua y la proximidad del mercado de Barcelona permitieron desarrollar el cultivo de verduras, fruta y viña. La población empezó a aumentar, pasando de 59 habitantes en 1718 a 111 en 1787, y se esparcía alrededor de las masías que aparecen en esta época: Can Sabater, Can Coll, Can Farinetes, Ca l’Esquerrà i Can Rigalt.

Pero es a partir del siglo XX cuando cambiaría realmente la vida de Sant Adrià de Besòs con la industrialización, la aparición de las primeras fábricas y la llegada consecuente de los primeros inmigrantes. En los años veinte, la población se multiplicó por seis, pasando de 1073 habitantes en 1920 a 6.515 en 1930. Esa evolución se explica en parte con la llegada masiva de los trabajadores atraídos por la obras del metro y de la exposición Universal de 1929 de Barcelona. La instalación de las centrales térmicas, Energía Eléctrica de Cataluña (Actual FECSA) en 1912 y de la Compañía de Fluido Eléctrico en 1917, supuso también un factor de desarrollo.
Con la aparición de nuevas fábricas surgieron núcleos de vivienda para los trabajadores. El barrio de la Catalana y la urbanización de Font i Vinyals (actual barrio Joan Baptista) en 1922 y a partir de los años 1950, el Polígono Industrial de Montsolís (1955), los barrios de la Verneda (1952), El Besòs (1960) y La Mina (1970). La problemática principal del municipio fue la relación entre estos barrios dificultada por las grandes vías de comunicación que cruzaban el municipio: la carretera nacional, la autopista de Mataró y los ferrocarriles de Barcelona a Mataró y a Granollers.

Con la llegada de los ayuntamientos democráticos, se inició una lenta recuperación basada en resolver los crecimientos desordenados o especuladores de los años del Franquismo. Con la celebración del Fórum de las culturas de 2004, Sant Adrià de Besòs inició un nuevo proceso de transformación que permitió cumplir nuevos retos: la recuperación de algunas zonas deterioradas, la apertura al mar, la creación de zonas verdes, la regeneración del río Besòs y de sus orillas para el uso público, la aparición de equipamientos y la mejora de las comunicaciones.

En 2012, se celebró el milenario de la ciudad. La referencia es un documento de 1012 donde el Obispo de Barcelona, Deodat hacia mención de una donación de diversas tierras, viñas, huertos, arboles, prados y de un molino, situados alrededor del rio Besòs; documento conservado en el archivo de la Catedral de Barcelona y que constata la primera mención documental de Sant Adrià de Besòs.

Todas las ciudades tienen historias que contar y que transmitir. Sant Adrià ha sobrevivido a pesar de un medio natural hostil y a pesar de la presión de las ciudades vecinas que querían apropiárselo para ubicar instalaciones y actividades molestas o insalubres.
Es cierto que las huellas más conocidas del pasado que nos han llegado hasta hoy pertenecen a la historia del siglo XX: las tres chimeneas que se han convertido en un icono de la ciudad y el refugio antiaéreo de la placeta Màcia rehabilitado y recuperado como espacio museístico y de la memoria.

Pero quedan vestigios que cuentan una historia más antigua y remontan a la época en la Sant Adrià de besòs era un paraje rural y agrícola. En el barrio de Sant Adrià Nord, en el cruce de la carretera de Santa Coloma de Gramenet con el antiguo camino Real de Mataró, en el limite con Badalona, sigue en pie la masía de Can Rigalt, construida a finales de siglo XVII. Se trata del edificio más antiguo del municipio. La primera referencia histórica que encontramos es el catastro de 1740 en el que aparece junto con las 18 casas que existían entonces y donde Miquel Rigalt consta como propietario.

La aparente solidez de su construcción y el hecho que siempre ha estado habitado han salvado seguramente el edificio de la destrucción.

La fachada principal del edificio da a la avenida Pi i Margall. Tiene un jardín donde existe un lavadero, un limonero y una palmera que llama la atención desde la distancia.

Actualmente, parte de la finca está siendo cuidada por una persona que se dedica a la fabricación de jabones. Este acuerdo es vigente hasta que el Ayuntamiento, propietario desde el 2005, inicie su rehabilitación. De hecho, esta masía está incluida ya en diferentes subvenciones para su conservación. De momento, Can Rigalt está declarada Bé Cultural d’Interès Local )

En la fachada posterior, un almacén adosado tiene acceso independiente por la calle Mayor. A continuación encontramos una parte de la finca sin edificar, un jardín de pequeñas dimensiones donde conviven unos gatos, un olivo y un pozo. Este es el rincón de esta última convocatoria de Racons Públics.

Se accede a este solar por la Calle Mayor. Pero el acceso es restringido y por esa razón organizaremos dos días de puertas abiertas para las personas interesadas en visitarlo el viernes 15 de noviembre de 17h a 20h y el sábado 16 de 10h a 14h.

El solar comparte entrada con la pista polideportiva del carrer Major ( antiguamente la utilizaba el Básquet Betsaida) , y en la actualidad tiene el Club de Básquet Unión Básquet Sant Adrià ( Ubsa) una concesión por parte del Ayuntamiento.

Esta “antesala”, obra del estudio de arquitectura Lagula constituye un nexo de conexión con la masía de Can Rigalt; y la cobertura de esta pista fue obra del arquitecto Soldevila.

Muchos enclaves relacionados con la escala metropolitana han protagonizado esta tercera edición de Racons Públics: rincones producidos por el choque con las infraestructuras viarias y ferroviarias o situaciones producidas por la topografía. Con esta última convocatoria, volvemos a nuestros primeros intereses con un verdadero rincón, resultado de las diferentes lógicas urbanas surgidas a lo largo del tiempo y donde un ejercicio de acupuntura urbana podría dar valor y reconocimiento a un entorno patrimonial de calidad, de interés histórico y de intensidad urbana.

Powered by Hackadelic Sliding Notes 1.6.5

Aquest emplaçament central va estar a punt de posar en perill la seva autonomia en el passat. El 1929, un decret reial feia desaparèixer el municipi repartint el seu territori entre Barcelona i Badalona amb el Besòs com a línia divisòria. El decret no va arribar mai a aplicar-se i el 1958 l’agregació va ser finalment anul·lada.

El riu ha determinat des de sempre la vida del poble. La colonització tardana del seu territori s’explica per la naturalesa humida del terreny d’aiguamolls i llacunes i per les riuades del Besòs (les besosades).

El seu origen data de l’any 1012, quan es va establir al voltant de l’església parroquial de Sant Adrià, ubicada en una petita elevació del territori  protegida de les inundacions. Les condicions de vida dels adrianencs van ser molt dures durant els primers temps de la seva existència. Sense la protecció que proporcionaven les muralles de Barcelona als seus habitants, el poble estava sotmès a tota mena de perills en cas de guerra. Sant Adrià va ser saquejat en diverses ocasions, pels musulmans en 1114 i més tard pels francesos el 1697. Aquestes invasions juntament amb les riuades del Besòs van provocar la despoblació dels seus territoris.

Els canvis més significatius van arribar al segle XVIII. La fertilitat del terreny, l’abundància de l’aigua i la proximitat del mercat de Barcelona van permetre desenvolupar el cultiu de verdures, fruita i vinya. La població va començar a augmentar, passant de 59 habitants el 1718 a 111 el 1787, s’escampava al voltant de les masies que apareixen en aquesta època: Can Sabater, Can Coll, Can Farinetes, Ca l’Esquerrà i Can Rigalt.

Però és a partir del segle XX quan canviaria realment la vida de Sant Adrià de Besòs amb la industrialització. L’aparició de les primeres fàbriques i la conseqüent arribada dels primers immigrants. Als anys vint, la població es va multiplicar per sis, passant de 1073 habitants el 1920 a 6515 el 1930. Aquesta evolució s’explica en part amb l’arribada massiva dels treballadors atrets per les obres del metro i de l’Exposició Universal de 1929 de Barcelona. La instal·lació de les centrals tèrmiques d’Energia Elèctrica de Catalunya (actual FECSA), el 1912, i de la Companyia de Fluid Elèctric, el 1917, van suposar també un factor de desenvolupament important.

Amb l’aparició de noves fàbriques van sorgir nuclis d’habitatge per als treballadors. El barri de la Catalana i la urbanització de Font i Vinyals (actual barri Joan Baptista) el 1922, i a partir dels anys 1950, el polígon industrial de Montsolís ( 1955), els barris de la Verneda ( 1952), El Besòs ( 1960) i La Mina (1970). La problemàtica principal del municipi va ser la relació entre aquests barris, complicada per les grans vies de comunicació que travessaven el municipi: la carretera nacional, l’autopista de Mataró i els ferrocarrils de Barcelona a Mataró i cap a Granollers.

Amb l’arribada dels ajuntaments democràtics es va iniciar una lenta recuperació basada en resoldre els creixements desordenats o especuladors dels anys del Franquisme. Amb la celebració del Fòrum de les cultures de 2004, Sant Adrià de Besòs va iniciar un nou procés de transformació que va permetre complir nous reptes: la recuperació d’algunes zones deteriorades, l’obertura al mar, la creació de zones verdes, la regeneració del riu Besòs i de les seves ribes per a l’ús públic, l’aparició d’equipaments i la millora de les comunicacions.

El 2012, es va celebrar el mil·lenari de la ciutat. La referència és un document de 1012 on el bisbe de Barcelona, Deodat, feia esment d’una donació de diverses terres, vinyes, horts, arbres, prats i d’un molí, situats al voltant del riu Besòs; document conservat a l’arxiu de la Catedral de Barcelona i que constata el primer esment documental de Sant Adrià de Besòs.

Totes les ciutats tenen històries per explicar i transmetre. Sant Adrià ha sobreviscut malgrat un medi natural hostil i malgrat la pressió de les ciutats veïnes que volien apropiar-se’n per ubicar-hi instal·lacions i activitats molestes o insalubres. És cert que les empremtes més conegudes del passat que ens han arribat fins avui pertanyen a la història del segle XX: les tres xemeneies que s’han convertit en una icona de la ciutat i el refugi antiaeri de la placeta Macià rehabilitat i recuperat com a espai museístic i de la memòria.

Però queden vestigis que expliquen una història més antiga i remunten a l’època en què Sant Adrià de Besòs era un paratge rural i agrícola. Al barri de Sant Adrià Nord, a la cruïlla de la carretera de Santa Coloma de Gramenet amb l’antic Camí Reial de Mataró, en el límit amb Badalona, segueix en peu la masia de Can Rigalt, construïda a la fi de segle XVII. Es tracta de l’edifici més antic del municipi. La primera referència històrica que trobem és el cadastre de 1740 en el qual apareix juntament amb les 18 cases que existien aleshores i on Miquel Rigalt consta com a propietari.

L’aparent solidesa de la seva construcció i el fet que sempre ha estat habitat segurament han salvat l’edifici de la destrucció. La façana principal de l’edifici dóna a l’avinguda Pi i Margall. Té un jardí on hi ha un safareig, un llimoner i una palmera que crida l’atenció a distància.

(Actualment, part de la finca està sent cuidada per una persona que es dedica a la fabricació de sabons. Aquest acord és vigent fins que l’Ajuntament, propietari des del 2005, iniciï la seva rehabilitació. De fet, aquesta masia està inclosa ja en diferents subvencions per a la seva conservació. De moment, Can Rigalt està declarada Bé Cultural d’Interès Local.)

A la façana posterior, un magatzem adossat dóna accés independent a la finca pel Carrer Major. A continuació trobem una part de la finca sense edificar, un jardí de petites dimensions on conviuen uns gats, una olivera i un pou. Aquest és el racó d’aquesta última convocatòria de Racons Públics.

S’accedeix a aquest solar pel Carrer Major. Però l’accés és restringit i per aquesta raó organitzarem dos dies de portes obertes per a les persones interessades en visitar-lo el divendres 15 de novembre de 17 a 20h i el dissabte dia 16, de 10 a 14h.

El solar comparteix entrada amb la pista poliesportiva del carrer Major  que antigament utilitzava el Bàsquet Betsaida. Actualment el Club Unió Bàsquet Sant Adrià (UBSA) té una concessió de l’Ajuntament. Aquesta “avantsala”, obra de l’estudi d’arquitectura Lagula constitueix un nexe de connexió amb la masia de Can Rigalt. La cobertura d’aquesta pista va ser obra de l’arquitecte Soldevila.

Molts enclavaments relacionats amb l’escala metropolitana han protagonitzat aquesta tercera edició de Racons Públics: racons produïts pel xoc amb les infraestructures viàries i ferroviàries o situacions produïdes per la topografia. Amb aquesta última convocatòria, tornem als nostres primers interessos amb un veritable racó, resultat de les diferents lògiques urbanes sorgides al llarg del temps i on un exercici d’acupuntura urbana podria donar valor i reconeixement a un entorn patrimonial de qualitat, d’interès històric i d’intensitat urbana.

Powered by Hackadelic Sliding Notes 1.6.5