A mediados de la década de los cincuenta, el Cheonggyecheon era el símbolo de la pobreza heredada del colonialismo y la Segunda Guerra Mundial. El alcantarillado abierto en pleno centro de la ciudad de Seúl era un problema muy importante que simplemente se «tapó» con una concurrida autovía. Cincuenta años después, el área era la más congestionada y ruidosa de la capital de Corea del Sur. La única manera de solucionar el problema era intervenir directamente en la autovía que pasaba por encima del arroyo.
En junio del 2001, Lee Myung-bak fue elegido alcalde y, cumpliendo con una de sus promesas electorales, hizo derribar la autovía y puso en marcha un proceso de rehabilitación del arroyo. El objetivo era revitalizar económicamente el área y convertirla en un polo de atracción turística, de inversión empresarial y de organizaciones financieras internacionales. El proyecto también pretendía recuperar la pérdida del orgullo nacional y los valores de la cultura tradicional a través de la restauración de algunas estructuras históricas, como el puente de Gwangtonggyo (una edificación representativa construida durante el periodo de la dinastía Joseon, la última familia que reinó en Corea). La restauración del arroyo se completó en el año 2005. El proyecto fue apoyado por la mayoría de los habitantes de Seúl, con un 79,1 %
de la población.
La rehabilitación del arroyo está dirigida a la creación de un entorno urbano orientado al futuro, preparada para la era de la consciencia medioambiental, entendiendo como entorno tanto la naturaleza como la humanidad, que pueden coexistir con armonía. Las obras de rehabilitación pueden ser consideradas como un punto de partida para la generación de zonas verdes en Seúl.
El proyecto ha supuesto la preservación del centro urbano como zona histórica y educativa, una gestión del tráfico por medio de zonas exclusivas para peatones, la mejora de la competitividad del área a través de un distrito financiero, la recuperación de recursos históricos de las culturas tradicionales y la creación de varias zonas respetuosas con el medio ambiente (eco-friendly). Al mismo tiempo, se ha convertido en un ejemplo para la resta de ciudades asiáticas con las mismas problemáticas como, por ejemplo las de China, que ven Seúl como un modelo a seguir.