
Plan Integral para la Ciudad Universitaria de México DF
El Plan Integral para la Ciudad Universitaria de México DF ha servido para mejorar el transporte, el espacio público y el patrimonio artístico y arquitectónico de este campus que, con más de 200.000 personas, es una «ciudad dentro de la ciudad».
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© Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
El Plan Integral para la Ciudad Universitaria de México DF es un programa diseñado y dirigido por la Coordinación de Proyectos Especiales de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), que nació para dar respuesta a diversas problemáticas que tenían lugar en este campus de 730 hectáreas de extensión y donde conviven aproximadamente 120.000 estudiantes y 80.000 académicos y trabajadores. Iniciado en junio del 2005 con el apoyo del Patronato Universitario, el plan proponía tres ámbitos de actuación: la mejora del transporte, la renovación tecnológica y el mantenimiento tanto del espacio público del campus como de su patrimonio artístico y arquitectónico.
Con la aplicación del Plan, finalizado en julio del 2008, se ha conseguido poner fin a los graves problemas de movilidad derivados de la circulación y el estacionamiento indiscriminado de vehículos y la descontrolada proliferación del comercio informal. La implantación de varias zonas peatonales y un circuito de bicicletas con más de 6.000 usuarios, junto con los nuevos autobuses (utilizados diariamente por más de 15.000 personas) y la creación de 2.400 plazas de aparcamiento, han servido para crear unos espacios públicos más transitables, verdes y seguros. El plan también ha permitido recuperar la imagen original del campus gracias a la iluminación de siete murales y dos edificios y a la rehabilitación de cinco fachadas emblemáticas, como la de la Facultad de Medicina o la del edificio del Instituto de Investigaciones Biomédicas. Asimismo, se ha realizado una importante mejora tecnológica con la instalación de una red wi-fi para toda el área del campus.
La decisión de abrir las puertas de la Universidad durante los fines de semana y la organización de distintas actividades culturales han permitido que este nuevo modelo de ciudad beneficiase tanto a la población estudiantil y docente como a los residentes de los barrios circundantes. Todas estas mejoras fueron decisivas para declarar el Campus Central Patrimonio Cultural de la Humanidad ante la convención mundial de Patrimonio de la UNESCO, en Christchurch, Nueva Zelanda, el 2 de julio del 2007.